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Después de la sorprendente historia sobre el misterioso cajón en el tejado de la casa de Mariano Quirós, nos habíamos propuesto dar más detalles sobre éste en el artículo de hoy. No será así. Se ha hecho el que escribe otra cuenta y cambiará de tercio, y hablará de otro tema muy diferente. Queda pendiente para el futuro la deuda.

Viñedos en otoño:_ Óleo de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Hubo un tiempo en que Campo de Criptana era tema obligado en la prensa. Eran tiempos de un esplendor económico extraordinario, y años de progreso industrial y comercial. Se le dedicaban plurirreportajes en periódicos y revistas alabando la variedad y modernidad de sus industrias. Una de ellas era la fabricación de tijeras de podar, instrumento fundamental en una tierra de viñedos como ésta. Ya en otro momento veíamos publicidad sobre esta fábrica de tijeras de podar. Se publicó en el periódico local El sarmiento, núm. 1, del 1 de mayo de 1922 (véase: Almacenes y talleres “El Nuevo Vulcano”, Campo de Criptana 1922). Se fabricaba tal artilugio en los almacenes y talleres “El Nuevo Vulcano”, que tenía negocio abierto al público en la entonces Plaza de la Constitución, hoy Plaza Mayor, números 11 y 12, y en el Paseo de la Estación, núm. 2. Es precisamente esta fábrica tema monográfico en el publirreportaje que se publicó sobre la economía criptanense en el periódico El Liberal del 5 de abril de ese mismo año. Vemos qué dice al respecto:

En esta región en la que el cultivo más importante es el de la vid, esta industria está llamada a tomar un gran desarrollo.

Se fabrican por operarios muy expertos, y empleando el mejor acero inglés que se conoce.

Estas tijeras sólidas de fácil manejo y de gran rendimiento en el trabajo, llevan, como los almacenes, el nombre “Nuevo Vulcano” como marca y han de ser muy pronto las preferidas por todos los viticultores.

Ésta es solo una de las muchas facetas de “El Nuevo Vulcano”, que era propiedad de Ramón García Casarrubios. El negocio se dedicaba también a almacén de maquinaria, almacén de hierros, y a la carpintería y ebanistería mecánica.

Más viñedos: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

La nota forma parte, como hemos dicho, de un publirreportaje sobre Campo de Criptana publicado en la sección “España industrial” del periódico que está firmado por Guido Serpe. Fue en general satisfactoria la experiencia del periodista en Campo de Criptana en todo… ¿o no en todo? En efecto, no en todo. Porque su llegada a la localidad estuvo repleta de avatares. La razón era el estado en que se encontraba el camino que llevaba de la estación al pueblo y que describe así:

Al reanudar nuestros trabajos nos hemos detenido en esta simpática población, que sigue avanzando en su progreso industrial y mercantil y ha creado nuevos elementos de ciudad próspera, entre ellos la red telefónica urbana.

Sin embargo, hemos de decir que la primera impresión al llegar a la localidad es bastante desagradable, pues el trozo de carretera que une la estación el pueblo se halla en tal estado que constituye un verdadero peligro para los carruajes: parece que este camino depende de fomento; pero esté al cuidado de unos u otros, es de urgente reparación.

A podar: Foto de José Manuel Cañas Reíllo
(2015)

Pero el corresponsal llegó, y visitó el Casino de la Concordia, los almacenes “Nuevo Vulcano”, como ya se ha dicho, la Agrícola Manchega y la “Filial harinera.- Sección H.C.” Pero todo esto será asunto para otros días.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO

 

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