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Decíamos al finalizar el artículo de ayer que hoy continuariamos dando detalles sobre la ganadería de Juan María Alonso Orduña. Así iba a ser… pero no ha sido. Reconoce el que  escribe que tiene de vez en cuando aires de veleta, y hoy el viento ha venido por otro sitio. Y ha sido el de hablar de historias de trenes en Campo de Criptana. Y eso haremos.

En la estación de Criptana: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2016)

Llegó el servicio ferroviario a Campo de Criptana en 1855. Y se quedó, hasta hoy. Tiene sus más y sus menos la historia de Campo de Criptana con el ferrocarril, casi siempre de amor, a veces de olvido, como el tiempo en que vio su estación cerrada. ¿Qué habría sido de Campo de Criptana sin el ferrocarril? Sin duda habría sido hoy un pueblo muy diferente a lo que es y sus derroteros urbanísticos habrían ido, sin duda, en otras direcciones. Y también habría sido, sin duda, muy diferente su economía. Pensemos en las facilidades que el tren trajo para la exportación de productos vinícolas.

Pero tiene también la historia del ferrocarril otra historia, la de los accidentes. Y hoy hablamos, precisamente, de uno de ellos. Tuvo lugar el día 9 de junio de 1856, es decir, al año y poco de inauguración del servicio ferroviario en Campo de Criptana y fue, a juzgar por lo que cuentan las crónicas, de la época, accidente grave y aparatoso, y, aunque no hubo víctimas mortales, sí hubo muchos heridos.

Una cumplida crónica de lo ocurrido nos ofrece el Diario de Barcelona, de avisos y noticias, núm. 167, del domingo 15 de junio de 1856. El texto se envió el 11 de junio desde Valencia, y lo reproducimos a continuación respetando las peculiaridades gráficas del original:

El Convoy salido de Madrid à las ocho de la mañana del 9 del corriente para Albacete, hallándose á las tres de la tarde junto á la estacion del Campo de Criptana, chocó violentamente contra un convoy de mercancías detenido en dicha estación, y tuvieron lugar algunas lamentables desgracias. La mitad de los coches y cuatro wagones fueron destrozados. La mayor parte de los viajeros salieron heridos ó contusos. Algunos de ellos se quedaron en aquella estación. Advertida por el telégrafo eléctrico la estación de Albacete, se mandó un tren para recoger los viajeros, que llegaron con cuatro horas de retardo. La causa de este deplorable accidente es debida á haber quedado, por la imprevisión de algun dependiente, el tren de mercancías en la via general en vez de colocarse en el desvío, y á no estar situado el guarda-agujas en su puesto. Es necesario que se exija la responsabilidad á quien corresponda. Entre los contusos se cuenta el cónsul de Entre-Rios en Barcelona.

Y así fue este accidente provocado por descuidos del personal del ferrocarril.

Más de la estación de Criptana: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2016)

Veamos ahora algunos términos que nos encontramos en el texto. Y comenzaremos por “wagon”, palabra que el DRAE no recoge. Sí se encuentra en cambio en algunos diccionarios, como el de Gaspar y Roig, Diccionario enciclopédico de la lengua española, publicado en Madrid en 1855 (pág. 21), o en el Diccionario de la lengua castellana de la RAE, ed. de 1869 (pág. 803). En ambos casos remite a “vagón”, pero no sería extraño que cuando se introdujo el tren en España también se introdujese como primera denominación de sus coches el término inglés “wagon”, pues inglés fue el invento del ferrocarril. El término, incluso, se castellanizó, asumiendo la tilde, y así está recogido en los diccionarios de José Alemany y Bolufer (Barcelona 1917) y Aniceto de Pagés (Barcelona 1931). Viene a continuación el término “dependiente” que es bien conocido, por ejemplo, por su uso en el mundo del comercio. Sin embargo “dependiente” puede usarse también en otros ámbitos, como el de la administración. Así, en el Diccionario de la lengua castellana ya citado, encontramos (pág. 250) que “dependiente” tiene un uso extenso, “el que ó lo que depende”, y otro especializado: “El que sirve á otro ó está subordinado á su autoridad”. Es decir, aquí hace referencia a un empleado de la compañía de ferrocarriles.

Entre-Ríos se refiere, sin duda, a la provincia argentina de Entre Ríos, cuyo cónsul en Barcelona sufrió también, como otros viajeros, el inconveniente de tan molesto accidente en la estación criptanense.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO