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Concluíamos ayer el artículo dejando para el de hoy materia sobre las bodegas de Fernández Baldor en Campo de Criptana. Sin embargo, a última hora, ha cambiado de opinión el que escribe, y se ha ido por otros derroteros… en busca de la suerte.

Ya en alguna ocasión hemos hablado en este blog sobre ciertos golpes de suerte acaecidos en Campo de Criptana… es decir, cuando la lotería, o los designios del azar, eligen con sus dedos ciegos una pequeña bola, y un número se canta, y entonces la suerte se hace realidad. Ciega, ciega, ciega… es en esto la suerte, pues sus destinos son inescrutables y sólo ella decide números, y circunstancias, y momentos.

Allá por 1897 un premio de la Lotería Nacional cayó en Campo de Criptana. No era ciertamente el principal, no era el más cargado de pesetas, pero era, como suele decirse, un pellizco gordo… cuando la mayor parte de los mortales que juegan tienen que conformarse con la famosa pedrea. En esto del vocabulario la Lotería Nacional, hay que reconocerlo, ha sido extraordinariamente creativa.

No fue el Gordo de la Navidad, ni tampoco la Lotería del Niño. Fue un sorteo convencional celebrado a finales de junio de 1897, como se ha dicho. El listado de premios se publicó, entre otros periódicos, en La Atalaya, diario de la mañana, año V, núm. 1614, del 1 de julio de ese año.

Cayó el primer premio en el 29.600. Estaba dotado de 100.000 pesetas y se vendió en Huelva. Hubo otros premios: de 40.000, de 20.000, de 10.000, de 5.000 y de 1.000… y uno de estos últimos, un pellizco, cayó en Campo de Criptana. El número agraciado fue el 41.894.

La lotería daba buenas sorpresas a los agraciados. Y a la vez, en la misma página del periódico, nada hacía pensar en lo que se avecinaba en Filipinas y Cuba en aquellos días. Un telegrama procedente de las primeras, titulado “Buenas noticias”, declaraba que Primo de Rivera se mostraba muy optimista con un próximo fin de la campaña de pacificación de Luzón. En Cuba, la guerra continuaba. El año siguiente… 1898 ya sabemos todos lo que ocurrió.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO

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