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Seguía desarrollándose sobre el plan establecido el protocolo de la visita del obispo a Arenales de la Moscarda. Hubo recibimiento, hubo una Confirmación masiva y el pueblo de Arenales expresó ante el obispo la necesidad (en este caso, la intención firme) de construir una iglesia y un camposanto. Y llegó la hora del banquete, porque, hay que reconocerlo, el comer es fundamental en la vida y en toda visita oficial. Y el comer es también asunto social, tiempo de relaciones personales, tiempo de negocios, en muchos casos. No se olvida a quien se conoce en una mesa, para bien o para mal. En una mesa se hacen amigos, pero también enemigos. A lo mejor es que en la mesa se conoce a la gente, porque allí surge con la mayor sinceridad y transparencia la personalidad más profunda de cada uno.

Del banquete se ocupa a continuación el corresponsal criptanense del periódico provincial El Pueblo Manchego en el artículo publicado el 1 de diciembre de 1911. Es, como siempre, un retrato vivaz de un acontecimiento del que el corresponsal fue espectador, cronista y protagonista. Veamos qué nos dice sobre él:

Banquete.

Y no quisiera llamar así este apartado de mi crónica, no vayan á creer mis lectores que aquí no hacemos otra cosa, pero la realidad obliga y los señores de Benezet, acaudalados elaboradores de vinos y fabricantes de un champagne excelente que muy pronto figurará en las cartas de mesas reales no hicieron otra cosa que ofrecer uno y muy espléndido al Sr. Obispo y acompañantes.

Y en esto que, en medio de la descripción, nos introduce el cronista una pequeña digresión en la que hace gala de sus recursos retóricos:

No hay que encomiar la esplendidez y gusto conque (sic) se sirvió, quisiera yo que EL PUEBLO MANCHEGO no fuera tan estrecho de manga para los adjetivos encomiásticos y aquí largaría una lista interminable.

Pero no hace gala de tantos y tantos adjetivos, pero no creemos que sea por imposición editorial del propio periódico, sino por prurito del propio cronista que pudiera, quizá, no querer prolongar demasiado su escrito. Y sigue describiendo el banquete, en este caso a sus participantes:

Los honores fueron hechos con finura y amabilidad suma por las señoras de la casa y los comensales que fueron á más del Sr. Obispo, D. Julio y D. Emilio Benezet, D. Antonio Criado, D. Casimiro Penalva, D. Andrés Cenjor, don Ramón Cano, D. Valero Caudevilla, don Alejandro Fernández, D. Angel Brieza (¿quizá “Briega”?), y este pobre corresponsal; quedamos todos entusiasmados y obligadísimos de tantas atenciones y de distinción tanta.

Y hasta aquí llegamos hoy. El capítulo siguiente describirá la despedida y, por tanto, el final de la visita del obispo a Arenales de la Moscarda.

Y, en efecto, tal y como augura el corresponsal, el champagne de las bodegas de Bénézet adquirió gran fama en los años posteriores. Así, vemos cómo se anuncia en el periódico ABC del 22 de mayo de 1913 su venta en Madrid, con el siguiente texto:

Champagne Bénézet
De venta en la Bodega Montalbán
4,50 pesetas la botella
Cedaderos 12, Teléfono 890

Y también en el periódico El Pueblo Manchego, del 7 de marzo de 1914:

Champagne Benezet
Medio Seco, Seco y Dulce
Para pedidos: E. Benezét. Záncara (Ciudad Real)

Y aquí lo dejamos por hoy. Mañana continuaremos porque, sí, lector, aún nos queda materia sobre este tema.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO

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