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Es bien conocido el verbo “cachear”. Nos dice el DRAE que su significado es:

Registrar a alguien palpándolo para saber si oculta objetos prohibidos, como armas, drogas, etc.

Se supone que la atribución del cacheo corresponde a la autoridad competente para ello, a la autoridad que tiene la legitimidad para llevarlo a cabo. Hay ocasiones, sin embargo, en las que hay quien, sin estar legitimado para ello, se mete a cachear, transgrediendo, con ello, ley. Un ejemplo lo encontramos en Campo de Criptana, allá por mayo de 1936. No fue éste al que haremos referencia un suceso en exceso importante, aunque sí lo suficiente como para llegar a la prensa, y gracias a ella podemos hoy incluir tal tema en este blog.ma de lo

Uno de los periódicos que se hizo eco de esta noticia fue el periódico Defensor de Albacete, núm. 10.413, del 12 de mayo de 1936, con la nota titulada “Detenciones”. Dice así:

Ciudad Real.- El Gobernador civil ha recibido esta tarde a los periodistas manifestándoles que ha ordenado se proceda a la detención de cuatro vecinos de Campo de Criptana que se dedicaban a realizar cacheos como si estuvieron revestidos de autoridad necesaria para ello, apesar (sic) de la prohibición que naturalmente existe para ejecutar tales atribuciones, pertenezcan a partido que pertenezcan quienes lo realicen.

Y así, aquellos cuatro criptanenses que suplantaron la legitimidad y se pusieron a cachear sin ton ni son, fueron detenidos y la legitimidad usurpada los puso en su lugar. No se nos dicen sus nombres; sólo cuál fue su falta. Pero con esto basta en esta pequeña historia de unos tiempos convulsos.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO