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Paisaje: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Y retomó su camino nuestro caminante. Partió del Chozo del Rey, del paraje, o también de las ruinas, pero no siguió el Camino de la Mota, como se habría esperado. Sí, en efecto, parecía que esa era su intención… la de seguir por el camino de la Mota. Pero no; para sorpresa nuestra desanda lo andado, no mucho, y toma un camino que parte hacia el norte. Es el Camino de la Casa de Granero. Y dejará a la derecha el caminante el paraje de La Losilla, y a la izquierda el del Cerro Lobero. O al menos, así se llama hoy ese camino en los mapas actuales… Camino de la Casa de Granero.

Ya cerca de Santa Ana: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Tiene ganas nuestro caminante de volver al pasado, y lo hace. Va al 1886. Y mira el mapa del Instituto Geográfico Nacional de ese año… “Camino de Navarredonda” se llama ese mismo camino, y tira hacia el noreste y así como quien no quiere la cosa más allá, entre suaves colinas, deja tierras de Ciudad Real y tierras criptanenses, y se adentra en tierras toledanas, de El Toboso. Navarredonda es nombre que suena rotundo, completo, es nombre, por así decirlo, de cadena montañosa, por lo menos, o de pico de más de tres mil metros, o a lo mejor incluso, si nos ponemos ya exagerados, es nombre de estación de esquí, o de parque natural. Hay que reconocerlo, Navarredonda es nombre de mucha prestancia y postín que, para decir la verdad no se ha perdido del todo en la toponimia criptanense, porque en los mapas de hoy ha quedado como coletilla, como apéndice al nombre actual del camino… “Camino de la Casa de Granero y Navarredonda”. Navarredonda es, además, el nombre del paraje. Allá al sur, lo cruza el camino de los Corrales del Risco. Si pregunta nuestro caminante por este camino así, con ese nombre, en 1886 el mapa convenientemente le responderá, pero que no lo busque en el mapa actual. Y allí, siguiendo este camino, ya encontraría el caminante la Casa de Baíllo, en 1886, y un pozo al otro lado del camino, allí donde se cruzan rutas, donde convergen itinerarios, del oeste, del este, del sur, y de más direcciones. Allí encontrará hoy también el caminante la misma casa, la de Baíllo, pero el pozo ya no aparece en el mapa moderno.

Otro paisaje: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Pero que no se nos vaya todavía de aquí el caminante. Que mire por un momento hacia el oeste, un poco más allá del camino de la Casa de Granero y Navarredonda. Que mire, y tendrá ante sí el paraje del Chozo del Tío Natalio. Mucho chozo hay por allí… el del Rey, el del Tío Natalio… y más allá, en el término de El Toboso, el Chozo de Lucio, el Chozo de Tomás, el Chozo de Moreno… y más. Es ubérrima, por tanto, la toponimia del lugar en “chozos”. Y también hay parajes con el término “pozo”, para todos los gustos, pero, sin duda, el que más llama la atención al caminante es el lugar llamado “Pozo de Judas”, allí, en los campos, entre Las Colinas al norte y los Paredazos de Alberto. Otro día se acercará el caminante a estos otros parajes. Si allá al norte dejó los “chozos”, aquí encontrará otro productivo topónimo, “paredazo”… Paredazos de Alberto, Paredazos de Alarcón.

Pero volvamos hacia al norte, al límite entre las dos provincias, Toledo y Ciudad Real, y dos términos, Campo de Criptana y El Toboso. Allí en un recodo del límite, está la Casa de Granero, ya en tierras toboseñas, y muy cerca la Casa del Olmo, en tierras criptanenses. Ambas ya estaban en el mapa de 1886, y allí las encontró el caminante. Hoy las ha vuelto a ver. A veces parece que el tiempo no pasa… pero pasa, y muy deprisa.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO

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