Etiquetas

, , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Retomando el camino: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2015)

Emulando a Fray Luis podríamos retomar el hilo de este blog con aquel «Como decíamos ayer», pero también con el «Ha llovido mucho desde la última vez»… y, en efecto, ha llovido, y mucho, desde aquel viernes 30 de marzo en que publicábamos el último artículo. Puede que se pregunte el asiduo lector de este blog por las razones de tal ausencia. La respuesta es fácil. Tiene el que escribe que pararse a reflexionar de vez en cuando, a pensar si sigue el buen camino o no en estos artículos, a lo mejor también tiene el que escribe que detenerse, por un momento, a dar vueltas al sentido de la vida y a otras cosas, de mucha prestancia unas, de menos otras. Y todo ello lleva su tiempo.

Dejábamos aquel 30 de marzo a nuestro caminante en aquel Arenales de la Moscarda de 1886, y hacíamos fogonazos temporales al tiempo nuestro, al de los Arenales de San Gregorio… tal y como venía siendo habitual en aquel periplo por tierras criptanenses que nos estaba ocupando por aquellos días. Y así, entre dos épocas, entre dos paisajes, hemos recorrido buena parte de los caminos criptanenses.

La Habana, Arenales de San Gregorio: Óleo de José Manuel Cañas Reíllo (2008)

Retomemos, pues, el camino, y dejémonos llevar por los destinos de nuestro caminante criptanense. Y se dirige nuestro caminante desde Arenales hacia el sur, y el camino le lleva a un conjunto de casas, algo alejadas (no mucho). En el mapa del Instituto Geográfico Nacional de 1886 aparece un cruce en el camino de La Romana. Y allí hay varios puntos rojos, que no son sino casas… La Casa de la Rica, la Casa de Gregorio Cruz y la Casa de Montesinos. Aparecerá después el lugar con el nombre de Barrio de la Habana, y el paraje que lo circunda como La Habana, y no muy lejos, como es de rigor en estos casos, un pozo… el Pozo Lagartera. Queda el lugar a poca distancia del Camino de la Raya, que, como ya en otras ocasiones hemos dicho, es el límite entre Tomelloso y Arenales de San Gregorio, aunque en otro tiempo lo fuese entre Tomelloso y Campo de Criptana. Digamos la distancia: 830 metros, como tierra de frontera entre dos términos. Era y es el paraje de paisaje recoleto, de llano bien cultivado, de llano salpicado por acá y por allá de árboles que, bueno es decirlo, alegran la vista. Estuvo en otros tiempos bien habitado el lugar, y cuando digo esto me refiero a población permanente. Hoy quedan tapiales en ruinas en su mayor parte, y a lo mejor también ecos de vidas cotidianas de otros tiempos, de un día a día perdido y que ya no volverá. En esto el tiempo es inmisericorde, pues pasa para todos, para los humanos y también para los paisajes. En los mapas modernos aparece aún la Casa de Montesinos, como tal, un tanto apartada del Barrio de la Habana.

La Habana, Arenales de San Greogrio: Dibujo de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Se le ocurrirá al caminante quizá, cruzar el Camino de la Raya, y continuar por tierras de Tomelloso. Deja un paisaje y sigue por otro igual, pues el límite es artificial y ningún cambio impone… tierras llanas, viñedos en abundancia, y de vez en cuando algún espejismo producido por la luz manchega. Puede el caminante continuar por el Camino de la Romana, que es camino importante y de mucha prestancia, pues va desde el Puente de San Benito hasta el paraje de La Romana, ya en término de Tomelloso, y a la casa del mismo nombre, rozando por el sur el caserío de Arenales y pasando junto al Barrio de la Habana. En la red de caminos de hoy ha quedado casi completamente diluida la importancia de este camino, que en otros tiempos fue radial, fue fundamental para la comunicación entre pueblos. Compara el caminante dos épocas con sus mapas en la mano, el de 1886 y el actual. Y percibe, a simple vista, los cambios. Entre el Barrio de la Habana y el caserío de Arenales aparecían consignadas otras casas en 1886 como la Casa de Bartolo, o la Casa de Don Javier. En el mapa de hoy no queda rastro de ellas. El tiempo es así, y la cartografía sólo es mudo testigo de ello.

Pero ahí sigue el Camino de la Romana, reducido su status a camino rural, camino como todos los demás, ni más ni menos. Y nuestro caminante se para en él, vuelve la mirada y la dirige al Barrio de la Habana. Es poético encontrar en esos parajes un lugar como ese.. que tantas y tan grandes evocaciones despierta.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO

Anuncio publicitario