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Ya está, a estas alturas, bien cerca de Campo de Criptana el caminante. Está cerca, aclarémoslo, del casco urbano, porque prácticamente del término criptanense no se ha movido en tanto ir y venir a excepción de algunos pocos días.

Pasa por allí cerca la llamada “Carretera de Nieva”, o CM 3105. Entra en término criptanense procedente de tierras de Alcázar. Deja de ser de Alcázar para ser criptanense ya cerca del kilómetro 11. A la izquierda, en Alcázar de San Juan deja a un lado el paraje de El Polvorín, y un poco más arriba la Casa de Silvino.

Hoy encuentra el caminante en la CM 3105 una carretera con todas las de la ley, con su alquitrán, y sus líneas blancas pintadas que es un primor, y sus señales, como debe ser. Sigue la carretera el mismo trayecto de un viejo camino. Mejor dicho, no es que siga el mismo trayecto. Seamos exactos: Está construida sobre el camino. Su nombre nos lo da el mapa del Instituto Geográfico Nacional de 1886. Aparece como Camino de la Puente Bermeja, porque mucho más al sur cruzaba el río Záncara por un puente allí llamado, La Puente Bermeja, también con “puente” como femenino. Todavía permanece allí el puente con este nombre hoy, aunque a esas alturas la carretera no se hizo sobre los carriles del camino.

Más o menos a la altura del kilómetro 13 de esta carretera hay hoy un cruce. Se encuentran la carretera y un camino, el de Nieva. Es en el paraje de Las Seguidillas, que, a uno que se descuide, entran ganas de ponerse a cantar… y a lo mejor también a bailar. Allí cerca está el Cocedero de Nieva, y allí estaba también en 1886. Pero todo aquello cae en término de Alcázar de San Juan. Y también ocurre lo mismo con una casa que un poco más allá domina altanera el horizonte. Es la Casa del Quintano. No aparece como tal en el mapa de 1886; pero sí encontramos un Pozo de Quintana.

Allí, sobre la colina de la Casa del Quintano, mira la carretera serpenteante entre pequeñas colinas el caminante. Ya está cerca de Criptana, ya se ve allí a lo lejos.

 

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO

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