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Alfonso XII con el duque de Sesto

El siglo XIX fue, aparte del siglo de las guerras de nuestros antepasados, como diría Delibes, también el siglo de los vaivenes políticos, de inseguridades, de futuros inciertos, de revoluciones de ida y vuelta. Ante esta situación, no es extraño que cualquier pequeña esperanza, por pequeña que fuera, tuviese una acogida ferviente. Sin duda, las figuras dominantes del siglo son Fernando VII e Isabel II; después de ellos, no es extraño que todo lo que viniera pareciese mejor. En 1868 Isabel II había sido destronada por la revolución La Gloriosa; en 1870 abdicó de sus derechos dinásticos a favor de su hijo Alfonso. El 1 de diciembre de 1874, Alfonso se postuló como príncipe para España, y en enero de 1875, ya en España, fue proclamado rey en las Cortes. A lo largo de julio de ese mismo año se sucederían los documentos de adhesión a Alfonso XII, y entre ellos encontramos también los de algunos criptanenses. Así lo vemos en el Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real, del 19 de julio de 1875, en cuya página 8 encontramos lo siguiente:

Los que suscriben, vecinos y propietarios del Campo de Criptana, pacíficos habitantes y hombres de órden, comparecen ante el señor Gobernador civil de esta provincia, y bajo de juramento en forma que prestaron manifiestan: Que habiendo pertenecido á la Junta católico-monárquica que se formó en aquella villa, con el objeto de evitar dudas é interpretaciones dicen: Que reconocen, acatan y se adhieren á la Monarquía legítima de D. Alfonso XII y á su Gobierno.

Y para que conste lo firman en Ciudad-Real á 13 de Julio de 1875.- Juan Manuel Alarcon.- Ramón Martin del Rey.- José María Manzanares.- Daniel Moreno.- Juan José Leal.- A ruego de Pascasio Manzaneque, Juan José Leal.- Ulpiano Segura.

Hasta aquí llega el manifiesto de los criptanenses. Advirtamos que es sólo uno entre las decenas que se publican en el boletín aquel, por lo cual podemos comprobar que la adhesión era generalizada. Al menos había un punto de acuerdo entre muchos, que no es poco teniendo en cuenta la historia del siglo XIX. Esto de las adhesiones está bien… por si acaso; lo malo es que cambien las cosas, así de repente, y uno se encuentre adherido en el lado que no es… Nunca se sabe qué es mejor.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO