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La carretera en La Cañamona: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2016)

Comienza ya esta serie a alargarse más de lo que uno, el que escribe, esperaba. No creía uno, el que escribe, que habría tanta y tan interesante materia disponible sobre Juan Manuel Alarcón y Garay. Pero la hay, y quedará aún, después de este artículo, para otro más. Dejamos hoy al margen la actividad política y social de nuestro personaje, para adentrarnos en otro ámbito, que es el de sus propiedades campestres, porque las tenía, como era de esperar en alguien que pagaba tan importante suma de contribución para su tiempo.

Las notas que traemos hoy, sueltas y dispersas como suele ser habitual, dando lugar a un desorden serial mucho mayor de que podría parecer por lo ya publicado, tienen que ver, por tanto, con propiedades de Juan Manuel Alarcón y Garay o, más bien dicho, mejor que de sus tierras propiamente dichas hablamos de dos accidentes del destino.

Uno afectó a las tierras de nuestro criptanense; mejor dicho, más que un accidente del destino fue un azote de la naturaleza tan común en el siglo XIX manchego, como es una plaga de langosta. Las tierras de Juan Manuel Alarcón sufrieron la desolación de una de ellas en 1884. El segundo fue una carretera en proyecto, la de Alcázar a Campo de Criptana, la actual N-420; no se había construido aún por aquellos años de comienzos de la década de los ochenta del siglo XIX, pero ya había un proyecto para construirla. Y pasaría, justamente, por tierras de Juan Manuel Alarcón, además de tierras de otros muchos propietarios criptanenses y de Alcázar de San Juan, y habría que hacerle una expropiación y, por tanto, pagarle la suma correspondiente. Esto era en 1885. Veámoslo con más detalle.

1884

El Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real, del 19 de septiembre de 1884, publicó el anuncio de la Junta Provincial de Extinción de la Langosta de Ciudad Real. Allí, entre los terrenos criptanenses, encontramos el de Juan Manuel Alarcón y Garay (pág. 45):

Casa de Casero: 9 hectáreas, 1 área y 54 centiáreas.

Ésta es sólo una de las muchas propiedades criptanenses afectadas por la langosta. ¿Qué otros propietarios la sufrieron? Pues muchos… Gregorio Baíllo, Gregorio Salazar, Ignacio Peñaranda, José Alarcón, José Treviño, Juan Bautista Quirós, José María Melgarejo, José Antonio Magnes, José Antonio Vela… y muchos más, y, entre éstos, los herederos, como los de Manuel Calonge, Gregorio Perucho, Patricio Millán, Francisco Vicente Salcedo, Pedro Lanzarote, José Vicente Ayala, Silvino Pulpón, Pedro Chico de Guzmán… y muchos más cuyos nombres no podemos recoger aquí a riesgo de hacer este artículo interminable, casi infinito.

1885

Fue en 1884 la langosta, y en 1885 la expropiación lo que afectó a los terrenos de Juan Manuel Alarcón. El Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real, del 2 de febrero de ese año, publica la:

Relación de los propietarios interesados en la expropiación de terrenos del término municipal del Campo de Criptana, con motivo á la construcción del trozo primero de la carretera de Alcázar á Cuenca.

Todavía en La Cañamona… o las tierras de la carretera: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2016)

Encontramos entre los interesados a muchos criptanenses o afincados en Criptana, como José María Melgarejo, Tomás Baíllo, José Vicente Ayala, Francisco Salcedo, el Marqués de Corvera, Francisco Baíllo, José Vicente Moreno… y otros muchos, como el Conde de las Cabezuelas. Y allí, casi al final de la lista, encontramos con el número 33 a Juan Manuel Alarcón. El importe que le correspondía por las tierras expropiadas era de 81 pesetas con 75 céntimos; después, con el 34 viene Jovito Romeral, que fue alcalde criptanense por aquellos tiempos, y le correspondía la cantidad de 97 pesetas con 50. En último lugar aparece Francisco Baíllo, con la mayor cantidad por la expropiación de terrenos de todo el listado: 1.251 pesetas con 96 céntimos.

¿Acaba aquí la materia a tratar sobre Juan Manuel Alarcón y Garay? Por supuesto que no. Queda más.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO

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