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¿Qué pueblo será, aquél del que comenzábamos a hablar ayer? ¿Cuál será el ensalzado por el periódico El Pueblo Manchego, del 14 de octubre de 1911? Pueblo de La Mancha… nos decía ayer el periódico, pueblo próspero, pueblo rico, pueblo pujante… pueblo de unos doce mil habitantes, y pueblo muy católico. No sé, no sé… ¿Necesitamos más pistas? A lo mejor sí. Aquello era la primera parte, y hoy seguimos con la segunda, que no la última, sobre este panegírico del misterioso pueblo innombrado publicado en el citado número del periódico manchego, que poco a poco irá desbordando todos sus recursos retóricos en bien de la alabanza consistorial. Veamos cómo sigue el publirreportaje:

Nuestro aludido corresponsal hizo se nos facilitasen todos los datos y noticias que pedimos respecto de administración local y de ellos resulta lo siguiente:

Y ahora, detalladamente, va revisando el corresponsal las instalaciones criptanenses. Y para mayor comodidad del lector, las encabezaremos con su correspondiente epígrafe (ausente en el artículo). Sigamos pues:

Sanidad

En sanidad tiene un hospital municipal bien atendido que se construyó hace siete años y está construyendo un pabellón aislado para epidemias.

Beneficencia

La beneficencia domiciliaria también está bien organizada y sus atenciones pagadas al día.

Enseñanza

Para instrucción pública elemental, tiene seis maestros de niños y cinco maestras de niñas; á todos ellos les subvenciona con sendas gratificaciones para alquiler de casa.

Matadero

Estaba terminado un buen matadero municipal que pensaban inaugurar pocos días después de los en que allí estuvimos.

Teatro

Hay un teatro muy aceptable, que es propiedad del Municipio.

Iluminación

Todo el pueblo está bien iluminado eléctricamente.

Sistemas antiincendios

Están provistos de dos bombas de incendios.

Hasta aquí llegamos hoy, porque el corresponsal se adentra, a partir de este punto, en las contabilidades consistoriales, y eso es otro cantar, o harina de otro costal, que tanto vale una expresión como la otra para este contexto.

Está bien el repaso hecho hasta ahora, pero, hay que reconocerlo, resultado algo seco, algo enjuto, en exceso conciso. Unos pocos más detalles no habrían venido mal, pero no es el momento de poner pegas a estos vistazos de mirilla indiscreta que echamos al pasado. Pensémoslo bien: El olvido no ha arrastrado estas noticias a sus brumas tenebrosas… y esto no es poco. Pero ¿qué pueblo es? El corresponsal no lo dice; el corresponsal mantiene el secreto… el misterio continúa, insondable, inescrutable ¡Qué cosas tan arcanas! Mañana continuaremos.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO