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Paseo de la Estación: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

Paseo de la Estación: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

Hay una calle en Campo de Criptana, calle otrora coqueta flanqueada de árboles, calle de bodegas de largas tapias, de tapial, con su cinta azul y todo, calle entre lo urbano y lo rural, calle con paso a nivel, pues arranca tal calle allí, en el viejo Camino de la Puente, o Calle de la Puente (nombres antiguos de la calle Antonio Espín) con cruce del Paseo de la Estación, con cruce con el viejo camino de los Muelles (hoy Avenida de Juan Carlos I), calle que, avanzando hacia el este, tenía en otro tiempo, hace ya mucho, campo a un lado y bodegas a otro. A veces es evidente que los dos mundos, el rural y el urbano, se mezclan, se funden. Eso ocurría antes; ahora ya no. Ahora el profiláctico de cementos y alquitranes que rodea a Campo de Criptana separa, bien claramente, los dos mundos.

Esta calle no tiene vecinos. Es calle industrial, calle bodeguera, como la que más en Campo de Criptana, calle en algunos de cuyos edificios aún quedan retazos de tiempos pasados, estéticas arquitectónicas de industrias de los años veinte y treinta del siglo XX. Es el barrio de la Estación, aunque, ciertamente, tal denominación no existe como tal. Pero sí es éste el barrio que creció en torno a la estación, allí donde antes de la llegada del ferrocarril en 1855 había campos, campos extensos, campos infinitos hacia el sur, llanuras interminables e inalcanzables.

Hacia Arenales de San Gregorio: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2016)

Hacia Arenales de San Gregorio: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2016)

Esta calle es de nombre contundente, de nombre sordo, seco, conciso y concreto. Es carretera o es calle. En los mapas encontrará el lector en ella, en su cruce con la Antonio Espín, el comienzo de la CR-1222, y si uno la sigue llegará a Arenales de San Gregorio. Pero si se toma el lector la molestia de ir a la calle misma y buscar el rótulo con su nombre, allí lo encontrará… calle Mompó. Le dio su nombre José Antonio Mompó, uno de aquellos muchos emprendedores forasteros que se establecieron en La Mancha a finales del siglo XIX y comienzos del XX, que crearon sus bodegas en Campo de Criptana y pusieron el vino criptanense en los mercados españoles y europeos.

Y viene todo esto al hilo de un anuncio publicitario que hemos encontrado en la revista Vida Marítima, año VI, núm. 216, del 30 de diciembre de 1907, p. 33.

J. ANTONIO MOMPÓ
Vinos finos de mesa garantizados
Blancos, tintos, secos, suaves y dulces
Criptana (Ciudad Real)

Cuando la calle es carretera: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2016)

Cuando la calle es carretera: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2016)

Y así, lector, cuando camines por esa calle, recuérdalo… estás en la calle Mompó, calle bodeguera como la que más, calle de evocaciones de tiempos pasados. Párate y piensa, un momento, cómo fue en otro tiempo y contempla cómo es ahora. Tu paso será fugaz… cuando te des cuenta, ya estarás camino de Arenales de San Gregorio.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO

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