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Robos… hemos visto muchos en este blog y de muy diverso tipo. A decir verdad, robar, robar, se puede robar cualquier cosa, o con toda la intencionalidad del mundo, es decir, con un objetivo establecido, o dejando en manos del destino los objetos a robar, es decir, lo que los ladrones encuentren, sea lo que sea, sin hacer muchos distingos ni ascos a nada. ¡Quien hubiera pillado en tiempos pasados criptanenses una Miss Marple, o un Hércules Poirot, o un Plinio que hubiesen podido desentrañar tantos y tantos robos cometidos!

El día 26 de octubre de 1942 publicó el Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real un edicto de la Administración de Justicia, en este caso del Juzgado de Alcázar de San Juan, en el que se nos daba cuenta de uno de estos robos. Lo curioso es que había tenido lugar en una de esas casillas de ferrocarril hoy ya desaparecidas, aunque las huellas de su ubicación aún son visibles en algunos casos. Veamos el texto del edicto con los detalles de la víctima del robo y del lugar de los hechos:

ALCÁZAR DE SAN JUAN

Don Serafín Jurado Pérez, Juez de instrucción de esta ciudad y su partido.

Por el presente edicto se interesa a todas las autoridades, tanto civiles como militares, ordenen se proceda a la busca de los efectos que después se detallarán, propios de Francisco del Prado Gutiérrez, que le fueron sustraídos el día 3 del corriente, de la casilla del ferrocarril, sita en el kilometro 168 de la vía de Madrid, Zaragoza y Alicante, enclavada en el término de Campo de Criptana, procediéndose igualmente a la busca y detención del autor o autores del hecho, todo lo que, de ser habido, será puesto a la disposición de este Juzgado, en méritos del sumario número 180, del año actual.

Dado en Alcázar de San Juan a 16 de octubre de 1942.- Serafín Jurado.- Por su mandado, el Secretario, César Torremocha.

El punto kilométrico 168 se halla ya muy cerca del límite de Campo de Criptana con Tomelloso, al sur del río Záncara y muy cerca de él, entre los parajes de La Rinconada y Las Perogilas. Es precisamente el lugar en el que estuvo situada la primitiva estación de Záncara, luego trasladada al lugar que ocupa hoy. Aún lo viejos mapas, como el de 1886, sitúan en aquel lugar la llamada “Estación Vieja”.

Pero ¿qué se robó en aquella casilla? También lo detalla el boletín oficial citado:

Efectos sustraídos:

Un traje de paño de caballero color canela, listado en blanco; un pantalón de paño color café claro, con listas azules y usado, con una pieza en la rodillera derecha y salpicaduras de ácido en la parte inferior de la pierna derecha; dos camisas nuevas blancas, con listas azules unas y otra listada en negro y azul formando cuadros, valoradas en 60 pesetas; otra camisa ya usada y añadida en su parte delante, con tela blanca y listas negras; tres kilos de azúcar morena; cinco paquetes de tabaco de 0’90 y una cajetilla de 0,55; una libra de chocolate; tres cuartos de kilo de pan, con un saquillo de tela con dibujo de flores.

Es decir, un poco de todo se llevaron de la casilla, aunque, a decir verdad, en aquellos años el azúcar, el chocolate y el pan debían de ser especialmente codiciados. No sabemos si se recuperaron o no los “efectos sustraídos”, pero lo cierto es que aquel 3 de octubre de 1942 aquella casilla se quedó, podríamos decir, casi completamente vacía. ¡Miss Marple, Poirot, Plinio… pónganse a investigar!

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO

 

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