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Tuvo España azotes en gran número y diverso a lo largo del siglo XIX. Hubo guerras, hubo tiempos procelosos e inseguridad, hubo hambrunas, y hubo epidemias que de vez en cuanto brotaban cobrándose muchas vidas. Estuvieron también (entre los azotes) Carlos IV, Fernando VII e Isabel II, y fueron no chico azote. Entre las epidemias destacaron especialmente las del cólera morbo, enfermedad procedente de la India, de las que se dieron cuatro brotes a lo largo del siglo en España. Había que estar, por tanto, bien preparados ante cualquier amenaza, por pequeña que fuera. A esta cuestión dedicaba el Ayuntamiento criptanense grandes esfuerzos que se centraban en aislamientos y medidas profilácticas en tiempos en que la medicina podía hacer poco contra estas enfermedades.

Y dentro del Ayuntamiento era especialmente la Junta de Sanidad responsable de adoptar medidas adecuadas. ¿Cómo cuáles? Tenemos algunos ejemplos en la Sesión Extraordinaria que celebró la Junta de Sanidad criptanense el día 17 de junio de 1890. Un extracto de los acuerdos se publicó en el Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real, del 23 de julio de 1890.

Todos ellos tenían como objetivo establecer medidas de prevención contra la enfermedad centradas sobre todo en posibles focos de infección. Hay dos grupos de recomendaciones: en primer lugar, están las que tienen que ver con la higiene de los alimentos, de las aguas y con el control de las basuras. En segundo lugar, están las que establecen medidas de control de forasteros y de mercancías procedentes de otros pueblos.

Como es largo el asunto, Reproducimos a continuación las medidas que tienen que ver con el primer grupo. Dejamos las del segundo para el artículo de mañana. Son éstas, reproducidas literalmente a partir del boletín:

Como medidas precautorias la limpieza diaria del matadero, desinfectándolo con cloruro de cal, y todos los días los desperdicios de la matanza.

Encomendar al Inspector de carnes que redoble su celo en los reconocimientos de carnes y de pescados que se expendan en la localidad.

Prohibir la venta de frutas y hortalizas que no estén bien sazonadas y maduras y siempre examinadas por la ciencia médica.

Que se reconozcan todos los estancamientos de aguas y molinos aceiteros, extinguiéndolos previo soterramiento y desinfectándolos con cloruro.

Ordenar la limpieza de zahurdas de ganado cerduno.

Prohibir la remoción y saca de basuras dentro de la localidad.

Recomendar el blanqueo general de habitaciones y fachadas, como de toda pared que tenga acceso en la vía pública, así como la mayor limpieza y aseo en las casas y calles, regando éstas, por lo menos, dos veces á la semana.

Y no iba descaminada la Junta de Sanidad en sus medidas, puesto que la epidemia de cólera morbo suele surgir en lugares con poca higiene sanitaria. Vemos, además, que la cal era profiláctico universal y servía para casi todo tipo de situaciones en que fuese necesario desinfectar. Mañana continuaremos. Pero antes aclaremos el significado de una de las palabras que aparecen en el texto. Es “zahúrda”. Sobre ella nos dice el DRAE que es una “pocilga”.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO

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