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Continuamos refiriendo detalles del que, sin duda, fue el acontecimiento más importante en la vida criptanense aquel mes de octubre de 1914: La celebración de la primera misa de Especioso Perucho Granero. De ella nos dio cumplida cuenta el periódico provincial El Pueblo Manchego, año IV, núm. 1129, del 13 de octubre de 1914, y lo hizo como era habitual en este medio de difusión con gran profusión de detalles, tanto que parecería a veces que estamos observando el pasado por la mirilla del tiempo como si hoy mismo todo aquello estuviese ocurriendo.

Ya se nos describió a su debido tiempo cuán festivo era el ambiente que se vivía en Campo de Criptana aquel día 8 de octubre de 1914, día de ceremonial, día solemne, día de regocijo, el día que ya por fin aquel aventajado estudiante criptanense celebraría su primera misa. Y por ello, puesto que la misa era la razón de ser de toda aquella celebración, hora es ya de que añadamos algunos detalles más a lo ya dicho ayer, a saber, quiénes habían sido los padrinos del misacantano (véase: La primera misa de Especioso Perucho Granero, Campo de Criptana, 1914, II).

Continuemos, pues, revisando la crónica del periódico, que dice así:

Ocupó la sagrada cátedra D. Vicente Borrell, párroco de Tomelloso, que pronunció un brillante discurso, sobre la excelencia de la dignidad sacerdotal.

No podía faltar en este caso la participación musical criptanense representada, como era habitual en aquella época, por la banda que estaba dirigida por el músico y farmacéutico Bernardo Gómez sánchez:

Una nutrida orquesta, interpretó una preciosa misa, siendo dirigida dicha composición musical, por el profesor D. Bernardo Gomez.

Y tampoco podía faltar el “solemne Tedeum“, presente siempre en toda celebración religiosa, además de aspectos más mundanos de la celebración, como un refrigerio sufragado por el padre del misacantano:

Terminada la misa se cantó un solemne Tedeum, y finalizadas las ceremonias religiosas el nuevo presbítero fué felicitado por un sin número de peronas que fueron obsequiadas por los Sres. de Perucho y Granero con un expléndido (sic) refresco, en el que abundaron los licores, dulces y habanos.

Hasta aquí llega lo que se nos cuenta en el periódico sobre la celebración religiosa. Pero hubo mucho más, porque también tuvo tal fiesta una vertiente social que no se puede olvidar… pero de esto ya nos ocuparemos mañana.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO