Etiquetas

, , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Retrocedíamos ayer a julio de 1921 para asistir como espectadores del tiempo a las celebraciones de la festividad de la Virgen del Carmen que por aquel entonces acababan de tener lugar en la iglesia del antiguo Convento Carmelita criptanense. Nos basábamos, como dijimos, en la crónica que de aquel acontecimiento religioso nos proporcionó el periódico El Pueblo Manchego, año XI, núm. 3154, del 21 de julio de aquel año. Nos centrábamos ayer en la celebración puramente religiosa, es decir, en la función, en la novena y en la procesión (véase: Una celebración muy estival y musical: La festividad de la Virgen del Carmen, Campo de Criptana 1921, I: La función, la novena y la procesión). Pero, como en el título de esta breve serie incluíamos el adjetivo “musical”, buen momento es ya éste para justificar su presencia en aquel lugar y para explicar a qué se debe.

Tuvo la fiesta, como era y es habitual en Campo de Criptana, su parte musical y en aquella ocasión fue de auténtico lujo. He aquí lo que nos cuenta el periódico al respecto:

Pero la nota saliente de estos cultos la constituye sin duda alguna la presentación del gran barítono, el antiguo seise de la Catedral provincial, Marcos Redondo, que durante las tres tardes de novena, pudimos oír y apreciar las bellas aptitudes y cualidades que acompañan a este “mago”, futura gloria nacional.

El templo, materialmente lleno de fieles, esperaba ansioso y con el mayor silencio, que Marcos Redondo, cantara las plegarias y despedidas a él encomendadas y al final de cada párrafo, no podían disimular en sus rostros la viva satisfacción y el regocijo que experimentaban.

Siguió la parte musical del presbítero Joaquín Castillo, tenor, que también alcanzó un gran éxito. Pero de esto ya hablaremos mañana.
De Marcos Redondo se dice que era “seise” y, como uno es muy profano en cuestiones musicales, bueno es que recurramos al DRAE para ver el significado de tal término:

Cada uno de los niños de coro, seis por lo común, que, vestidos lujosamente con traje antiguo de seda azul y blanca, bailan y cantan tocando las castañuelas en la catedral de Sevilla, y en algunas otras, en determinadas festividades del año.

A muchos sonará el nombre del cordobés Marcos Redondo, Valencia de segundo apellido (1893-1976), pues alcanzó un gran éxito como barítono de zarzuela. Sería, como auguraba el autor de la crónica del periódico, toda una “gloria nacional”. Sonará su nombre mucho más aún a los músicos de la provincia de Ciudad Real, pues el conservatorio de su capital lleva hoy su nombre.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO