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Publicidad en el "Eco Artístico" (25 de marzo de 1914)

Publicidad en el «Eco Artístico» (25 de marzo de 1914)

La revista especializa en espectáculos Eco Artístico fue durante en los años diez y veinte del pasado siglo portavoz de la extraordinaria actividad que vivieron en su momento de mayor esplendor bailarinas, canzonetistas y compañías de varietés que recorrían los teatros de España en largas giras.

Fueron aquellos los años en que comenzó la auténtica edad de oro del Teatro Cervantes de Campo de Criptana, ese teatro que después iría sintiendo en sus butacas la hesiódica evolución hasta llegar a la edad de hierro, esa de profunda y triste decadencia en que ya ni como cine pudo sobrevivir. No podemos hoy ni imaginar cómo era el Teatro Cervantes de aquellos tiempos, pero, para darnos una idea, siempre podremos recurrir a las crónicas del Eco Artístico que, periódicamente, daba cuenta de los grandes éxitos que en él habían logrado muchos artistas y muchas compañías de la época.

Una empresa gestionaba el Teatro Cervantes por aquellos años y, a juzgar por la gran cantidad de espectáculos que pasaban por su escenario, era mucha la actividad que tenía. Pero, de vez en cuando, algunas críticas a su gestión llegaban a la prensa, y no se tardaba desde Campo de Criptana en poner los puntos sobre las íes. Una de estas réplicas se publicó en la citada revista Eco Artístico, año VII, núm. 187, del 25 de enero de 1915, y dice así:

COMUNICADO. Señor Director de ECO ARTÍSTICO.

Le agradeceríamos insertase en el periódico de su digna dirección las siguientes líneas:

«Hemos leído con gran sorpresa en un periódico que ve la luz en esa un artículo referente á la Empresa del Teatro de Criptana y á los abusos cometidos por ésta con los artistas que contrata.

Creemos que lo que en el artículo se dice es una invención de su autor para tener asunto y, por lo tanto, no tomamos en serio lo que en él se asegura.

Mal informado hilvanó estas líneas, y puso á la Empresa de Criptana como cabeza de turco, de igual modo que hubiera podido ocurrírsele citar otra.

Gracias mil por la molestia, y disponga siempre de sus afectísimos y seguros servidores, q. e. s. m.»

La Empresa de Criptana.

La carta finaliza con la fórmula de cortesía que dictaba en estos casos el protocolo epistolar: «q. e. s. m.», es decir, abreviatura de la expresión «que estrecha su mano». No he podido localizar el artículo que dio pie a esta protesta indignada de la Empresa del Teatro Cervantes criptanense.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO