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Allá por comienzos de 1871 había solicitado el Gobernador provincial de Ciudad Real a cada pueblo la estadística de movimientos de población. Hubo, sin embargo, algunos ayuntamientos díscolos, que o bien no remitieron las estadísticas que les correspondían o las remitieron con errores. Por ello, el gobernador se vio obligado a requerir tal documentación de nuevo a quienes no habían cumplido la obligación de remitirla, y a exigir la enmienda a quienes la habían enviado con errores. Tal requerimiento se publicó en el Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real, del 29 de marzo de 1871. Y se publicó en portada, que no es poco, porque, sin duda, se mostraba el gobernador muy molesto con parte de los ayuntamientos de su jurisdicción. No es una deducción que hace el que escribe; lo expresa el mismo gobernador, con las siguientes palabras que denotan tanto malestar y tan gran pesar:

Cerca de tres meses han transcurrido desde que por mi circular 127, inserta en el Boletin oficial núm. 89, pedí á los Señores Alcaldes de los pueblos de esta provincia los datos referentes al movimiento de población de la misma habido en el año 1870. Sin embargo, permanecen sin cumplir con este servicio los Alcaldes que se mencionan al pié de esta circular; y tantea apatía no puedo ver sin disgusto y sin dejarla de poner el oportuno correctivo.

Esto era por los alcaldes que no habían remitido las estadísticas. Pero también tenía el Gobernador reproches contra:

Otros Alcaldes, que también se citan á continuación, no han remitido los Estados en debida forma; habiéndoseles devuelto, tampoco os han formado nuevamente, ni respondido á la urgencia con que se les recomendaba.

Y como ya no podía esperar más el gobernador, dio a estos Ayuntamientos un plazo de ocho días improrrogables para que cumpliesen con su obligación.

Y se publican a continuación las dos listas de pueblos: los que habían enviado mal los datos y tenían que rehacerlos por una parte, y por otra los que no habían remitido los datos. Y entre los primeros encontramos el ayuntamiento de Campo de Criptana, y entre los de las cercanías a los de Argamasilla de Alba y Puerto-Lápiche. Entre los que no habían remitido estaban Herencia y Socuéllamos, y algunos otros.

Las tablas de estadísticas recogían datos muy variados y curiosos. La número 1 estaba destinada a recoger los datos de los nacimientos en cada pueblo clasificados por cultos, y por nacionalidad. Entre los primeros había casillas para católicos, para protestantes con tres posibilidades, tal y como se consigna en las tablas: «Iglesias reformadas (Calvinistas)», «Confesión de Aupsburgo (sic) (Luteranos)» y «otras sectas»; y también para la iglesia griega, para «israelitas», «mahometanos», otros cultos y aquellos cuyo culto no se había podido fijar. Entre las nacionalidades se recogían en primer lugar, como es lógico, a los españoles, y luego a los franceses, ingleses, italianos, alemanes, marroquíes y polacos, todos ellos con especificación se sexo. La tabla 2 recogía los datos sobre matrimonios civiles «contraidos con anterioridad á la fecha en que empezó á regir la ley provisional de 26 de Marzo de 1870»; la número 3 los matrimonios canónicos contraidos después de esa fecha, y la número 4 los matrimonios civiles clasificados por culto de los contrayentes. Había además otras tablas para consignar el número de matrimonios de nacimientos y de defunciones, en este caso por meses del año con clasificación del número de fallecidos atendiendo a su edad. Respecto a los cultos y a su variedad, hay que recordar que el gobierno provisional de 1868-1869 había promulgado la libertad religiosa. Por ello es lógico que los diferentes cultos tuviesen un lugar en las estadísticas. Además, desde 1870 era posible celebrar un matrimonios civiles, y también éstos tenían un lugar en la estadística.

Suponemos que el alcalde de Campo de Criptana envió a tiempo los datos correspondientes a su pueblo. De no hacerlo así, se habría tenido que enfrentar, sin duda, a la ira del Gobernador.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO