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Guido Reni: "El bautismo de Cristo"

Guido Reni: «El bautismo de Cristo»

Los gustos cambian con los tiempos una barbaridad. Cambian los gustos en el comer, en el vestir, en la diversión, y cambian los gustos también, como no podía ser de otra manera, en la antroponimia, es decir, en la forma de llamarse. Va por épocas que los padres opten por ceñirse a costumbres y modas para nombrar a sus hijos. Pero la tradición puede mucho. Hay nombres que se perpetúan desde generaciones en algunas familias y en ellas el bisabuelo, el abuelo, el hijo, el nieto, y también el bisnieto, llevan y llevarán ese mismo nombre. Es una manera de recalcar no sólo una identificación personal, sino también de mostrar la pertenencia a una estirpe o dar continuidad a un lazo de sangre.

Un paseo por un cementerio nos permitirá apreciar cómo cambian estas modas en el nombrarse. Si vemos primero las sepulturas más antiguas y luego las más recientes, veremos cómo cambian sustancialmente las costumbres antroponímicas de una sociedad con el paso del tiempo. En otras épocas predominaban unos pocos nombres. Era un mundo de «Manueles», «Franciscos», «Antonios», «Pedros», «Ramones», «Juanes», «Jesuses», «Josés», «Julianes», «Ignacios», «Isidros», «Gregorios» y otros muchos nombres típicamente hispánicos. No era ésta una antroponimia totalitaria y excluyente: había otros muchos nombres raros, que en muchos casos venían de la antigüedad griega y romana, de mártires cristianos, de santos raros y poco conocidos.  Hoy los nombres que en otro tiempo eran comunes están en recesión ante el empuje de nuevas costumbres y opciones, mucho más variadas y casi siempre dentro de la antroponimia normal en castellano. En algunos casos, sin embargo, encontramos nombres inaceptables en nuestro ámbito que no son más que adaptaciones bastardas del inglés que dan lugar a nombres absurdos y sin ningún sentido en español.

Cristóbal Rojas: "El bautizo"

Cristóbal Rojas: «El bautizo»

Hoy volveremos a la antroponimia de nuestros antepasados, y veremos algunos de los nombres más raros que se ponían en otros tiempos, casi siempre en casos aislados, pero siempre exponentes de una originalidad sin parangón hoy día. Tomaremos como referencia el listado de los trescientos y pico electores contribuyentes de Campo de Criptana en el año 1877 que publica el Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real, del 9 de noviembre de 1877. Por supuesto, lo que sigue no es más que una imagen sesgada de la realidad: tengamos en cuenta que nos limitamos a un listado de poco más de trescientos criptanenses, los más pudientes, que era exigua minoría en relación con los algo más de 6.000 habitantes que tenía Campo de Criptana en aquellos tiempos. De la inmensa mayoría no tenemos datos a disposición de este tipo. Y todos los que conocemos por este listado son hombres, puesto que en él no contaban las mujeres (a sus nombres dedicaremos otro artículo en el futuro). Veamos algunos de estos nombres raros masculinos, la identificación de los criptanenses que los portaban y, ya de paso, dónde vivían los interesados:

Alcadio (¿quizá por Arcadio?): Alcadio Olmedo Alarcos, propietario, que vivía en la calle Veracruz 18.

Aparicio: Aparicio Bustamante Reillo, propietario. Murcia 26.

Casiano: Casiano Angulo Lizcano, propietario. Pintado 3.

Cenón, mejor con la grafía Zenón: Cenón Angulo Manzanares, propietario. Moreno 10.

Enemesio: Enemesio Olivares Carramolino, propietario. Paloma 4.

Filipiano: Filipiano Parreño Pueblas, propietario. Alcantarilla 2.

Florentín: Florentín Casarrubios Leal, propietario. Villargordo 9.

Jovito: Jovito Romeral y Sahuquillo, propietario. Corrales 35.

Pelegrino: Pelegrino Pizarro Reíllo, herrero. Murcia 4.

Quiliano: Quiliano Casarrubios Burillo, propietario. Empedrada 15.

Robustiano: Robustiano Biolero (sic) Casarrubios. propietario. Alto 1

Sotero: Sotero Angulo Quirós, propietario. Bardón 2.

Serviliano: Serviliano Gómez de la Cueva Simón, propietario. Berenguel 9.

Silvino: Silvino María Pulpón Bustamante, propietario. Pósito 9;  y Silvino Pulpón de Pozo Aberca (sic, ¿Alberca?), propietario. Torrecilla 1.

Serapio: Serapio Sepúlveda Cruz, propietario. Granado 56.

Trifón: Trifón Lucerón Barrios, propietario. Granado 9.

Tarsilo: Tarsilo Lahuerta y Pérez, comerciante. Tiendas 13.

Además, debemos incluir nombres exclusivos de Campo de Criptana: el femenino Criptana, que muchas mujeres criptanenses portan, y el masculino Villajos, raro como nombre propio. Así se llamaba Villajos Olmedo Angulo, propietario. Empedrada 12.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO