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En la estación de Criptana: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2016)

En la estación de Criptana: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2016)

Puede que no con tal título tuviese que anunciarse el artículo de hoy, sino con un “se busca”, en este caso, al propietario de tal máquina fotográfica que, ilusionado, quizá, esperaba fotografiar en una excursión todo lo que se le pusiera por delante, quizá, maravillas arquitectónicas de cualquier ciudad española, quizá paisajes, quizá árboles, quizá pájaros, quizá a la familia también… (“decid ¡patata!; niña, no le pongas cuernos a tu hermano; sonría, abuela”) para que quienes ciento y poco años después viesen tales fotos, hoy, por ejemplo, un 3 de julio de 2016, pudiesen entre el paso del tiempo y el sepia contemplar escenas y personas de aquella época y, quién sabe, quizá reconstruir pequeñas historias cotidianas. Queda el tiempo congelado en una fotografía y, a lo mejor, la fotografía es para el tiempo lo que el ámbar para las épocas antediluvianas. Quedan guardadas para siempre alegrías de un momento, o también tristezas… ¡es todo tan efímero!

Se produjo un robo en un tren, quizá en la estación de Alcázar de San Juan, quizá en la de Campo de Criptana, porque no sabe seguro. Una máquina fotográfica fue el objeto robado y no sabemos quién la víctima. Lo cierto es que la máquina se recuperó pero, desconociéndose su propietario, no hubo otra solución que reclamar su comparecencia en el juzgado. Y para ello, como era costumbre y preceptivo, se publicó una citación en el Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real, del día 2 de mayo de 1913, que decía así:

El desconocido (sic, en cursiva) que en la estación férrea de Alcázar de San Juan ó de un tren en la de Campo de Criptana le fue sustraída una máquina fotográfica, marca Gaumont, con funda de cuero negro, en el mes de Noviembre último, comparecerá en término de diez días ante el Juzgado de instrucción de dicho Alcázar de San Juan á prestar declaración sobre el hecho expresado y sus circunstancias y ofrecerle el procedimiento.

No es la primera vez que la marca Gaumont aparece en este blog. Allá por finales de los años veinte y comienzos de los treinta la encontramos como distribuidora de cine mudo en España (véase: Jesús Muñoz Castiblanque, operador de cinematógrafo, y las películas de entonces, Campo de Criptana, 1930-1932). De hecho, Gaumont era una compañía productora de cine fundada en Francia en 1895, aunque su fundador, León Gaumont (1864-1946) comenzó su trayectoria en el ramo como vendedor de máquinas fotográficas.

Por cierto, por aquellos días, según dice en la primera página del citado boletín:

S. M. el Rey Don Alfonso XIII (q. D. g.), S. M. la Reina Dª. Victoria Eugenia y SS. AA. RR. el Príncipe de Asturias é Infantes D. Jaime, Dª Beatriz y Dª María Cristina, continúan sin novedad en su importante salud. De igual beneficio disfrutan las demás personas de la Augusta Real Familia.

Para tranquilidad de todos. Si un día de estos, lector, cae en tus manos una fotografía de aquellos tiempos lejanos, pregúntate “Ubi sunt?” y recuerda que todo, todo, en este mundo es efímero… y el tiempo no perdona.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO

 

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