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Calle de Miguel de Cervantes: Plano de Campo de Criptana por Domingo Miras (1911)

Calle de Miguel de Cervantes: Plano de Campo de Criptana por Domingo Miras (1911)

Regresamos hoy, de nuevo, con la intención de traer una casilla más a ese intangible e irreal tablero de monopoli criptanense que, poco a poco, va estando completo, y, poco a poco, nos va componiendo la imagen del Campo de Criptana de finales del siglo XIX y comienzos del XX. Entre unas calles y otras, parte del callejero criptanense de aquella época va encontrando ya su lugar; otra cosa es que luego les demos un orden, y digamos cuál va la primera, cuál va la última y cuáles están entre una y otra y en qué disposición.

Hoy nos ocuparemos de otra de esas calles que sigue la orientación norte – sur o sur – norte, como la de ayer, pero que no se alarme el lector: dejaremos hoy a un lado esas disquisiciones sobre el comienzo y el final que tantos quebraderos de cabeza nos han dado en artículos anteriores y, por supuesto, no volveremos a hacer referencia al dilema de la prioridad del huevo o la gallina, que sigue tan irresoluble como ayer.

Monumento a Miguel de Cervantes, Plaza de las Cortes (Madrid): Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2010)

Monumento a Miguel de Cervantes, Plaza de las Cortes (Madrid): Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2010)

Esta calle es la Torrecilla. En 1900, cuando el Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real publica el listado de matrículas de contribución industrial de Campo de Criptana (núm. 30, del viernes 9 de marzo), la calle se llama de Miguel de Cervantes, y así aparece en el plano de la localidad de Domingo Miras (1911). En 1890, cuando se publica en el mismo Boletín (supl. al núm. 36, del 9 de enero) el listado de contribuyentes electores, encontramos aún los dos nombres: Alconchel y Torrecilla, tal y como aparecen en el plano de 1885. El nombre de Alconchel era para el tramo superior, que va de la calle Soledad a la calle Cardenal Monescillo; el de Torrecilla era para el inferior, hasta la plaza del Pozohondo. Se llame como se llame oficialmente, es el nombre de Torrecilla el que ha prevalecido en la memoria popular criptanense y se aplica a todo el tramo, desde Soledad hasta el Pozohondo; el de Alconchel se ha perdido completamente, y ni rastro ha quedado de él.

Como en otros casos, pulsaremos la situación económica y social de esta calle a partir de las dos fuentes habituales que corresponden a las citadas: la contribución industrial de 1900 y los contribuyentes electores de 1890. Pocas calles había tan linajudas en Campo de Criptana como la de la Torrecilla, y todavía se pueden ver escudos y alguna que otra casa solariega, muestra ambos del poderío que tuvieron en otros tiempos algunos de sus vecinos.

Paul Gauguin: "El caballo blanco" (1898). París, Museo d'Orsay

Paul Gauguin: «El caballo blanco» (1898). París, Museo d’Orsay

Respecto a la actividad económica de la calle Torrecilla, no destacaba ésta por la presencia de comercios o de tiendas. Sólo encontramos una, y era de abacería (véase sobre «abacería»: Abaceros y tablajeros, Campo de Criptana, 1900) . Era su propietario Andrés Perucho Gascón, y pagaba por ella una contribución de 35 ptas. Vivía en esta calle el propietario de un molino de viento: José Antonio Quiñones Sánchez. Pagaba una contribución industrial de 88 ptas. Encontramos también uno de los pocos jalmeros de Campo de Criptana. Era Sebastián López Pintor, y pagaba por su oficio una contribución de 24 pesetas (sobre el término «jalmero» véase: Los jalmeros de Campo de Criptana, 1900). Finalmente un vecino acaudalado,  Francisco Baíllo Castilla pagaba contribución industrial por dos conceptos: por tres garañones (58 ptas. con 50 cénts.) y por un caballo semental (26 ptas.) (sobre el término «garañón» véase: El «monopoli» criptanense, Campo de Criptana, 1900, II: La Plaza de la Constitución).

Mañana completaremos esta imagen viendo qué contribuyentes electores tenían su residencia en esta calle y cuál era su situación económica.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO