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Abundaban por aquellos años de las décadas finales del siglo XIX los bolos de don Bernardo y su filarmónica. Participaban en concursos musicales, y ganaban; se les contrataba para participar en procesiones en diferentes localidades de la provincia de Ciudad Real; no había festividad criptanense en la que no estuvieran presentes. En todo esto estaban don Bernardo y su filarmónica para lo bueno. Había también ocasiones menos jocosas que también exigían la presencia de la música, como por ejemplo, los funerales. No mi equivocaría si digo que es en estas ocasiones luctuosas en las que la música puede, sin duda, desempeñar su mejor papel, dar lo mejor de sí, porque hay música para alegrías y también para tristezas… hay músicas para cualquier ocasión que se presente.

Algunos años antes de que se produjera el más famoso naufragio de todos los tiempos, el del Titánic, otro naufragio también desastroso conmocionó a España. Fue el del Reina Regente. Se hundió en un temporal el 10 de marzo de 1895, y toda su tripulación desapareció. Era la primera vez que a opinión pública española tenía que enfrentarse a una desgracia tal. Y por ello por todo el país se celebraron funerales en honor a los fallecidos en el naufragio.

Y Campo de Criptana no fue una excepción. Nos lo cuenta el periódico El Liberal, del viernes 3 de mayo de 1895, del siguiente modo:

Campo de Criptana, 1º de Mayo

En la parroquia de esta villa se acaban de celebrar solemnes funerales en sufragio de las almas de los náufragos del Reina Regente.

Al acto, verificado por iniciativa del señor cura párroco, han concurrido el clero, Ayuntamiento, juzgado, oficial de la Armada D. Roberto Jerónimo, oficiales del ejército, guardia civil, corporaciones, Sociedades, representación de las clases más elevadas de la población y numeroso gentío, que han asistido al acto con gran recogimiento. Presidía el duelo el señor alcalde D. Alfredo Ruescas Rodríguez; el templo estaba alumbrado con profusión y cubierto con colgaduras negras; la orquesta que dirige el profesor D. Bernardo Gómez ha interpretado á la perfección la parte religiosa. Terminado el responso se ha hecho una colecta, cuyos productos son destinados al socorro de las familias de los náufragos.

Y firma la noticia «Cuadra», seguramente Jacinto Cuadra. Aún a esas alturas de comienzos de mayo de 1895, casi dos meses después del naufragio, el mar seguía sacando a la luz restos del Reina Regente. Así se cuenta en este mismo número del periódico, en la misma página en la que encontramos la noticia de la celebración de funerales en Campo de Criptana.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO