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Rutas y caminos: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

Rutas y caminos: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

No hay todavía un canon para la “Ruta del Quijote”, por mucho que haya habido a lo largo del último siglo ensayos e intentos, casi siempre infructuosos, de llegar a uno universalmente aceptado. Ya dijimos en una ocasión que, muy seguramente, la “Ruta del Quijote” está en el libro y sin el libro en la mano no se pueden seguir los caminos del Caballero de la Triste Figura, ni tampoco rememorar sus aventuras. Quizá haya tantas rutas del Quijote como caminantes y tantas formas de hacerlas, también, como caminantes. Por ello, a lo mejor es bueno que el pesado yugo del canon no haya caído todavía sobre esta ruta.

Vinieron muchos viajeros a La Mancha dispuestos a hacer “su” ruta del Quijote. Antes de la llegada del ferrocarril vendrían, seguramente, en diligencia, quizá desde Madrid o desde Toledo, puede que en tartana, a lo mejor algunos a pie. Nunca se sabe en esto de los designios aventureros. Todo es posible. El tren nos trajo a los viajeros franceses. Subían al tren en París y llegaban a Alcázar o a Criptana (con varios cambios de tren por el camino) y desde sus estaciones se lanzaban a los polvorientos caminos manchegos en busca de las huellas de don Quijote, quizá en tartana o a pie. Llegaron luego en coche; quizá algunos también en bici, o en motocicleta. Hay tantas posibilidades como viajeros. Y llegaron también en burro.

Caminos: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Caminos: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

En burro hicieron la ruta un grupo de cadetes de la OJE de Ciudad Real en los últimos días del año 1965. El periódico Lanza nos cuenta en su número del día 24 de diciembre de ese año que al día siguiente comenzaría tal aventura. Fue en el artículo titulado La ruta de Don Quijote en burro. La OJE, por si es necesario recordarlo, ya que es concepto ignoto para las nuevas generaciones, era la Organización Juvenil Española. Ocho cadetes, cada uno en su burro, iniciarían el viaje muy de madrugada y durante doce días recorrerían varios pueblos citados en la novela cervantina, la mayoría de ellos en la provincia de Ciudad Real.

El itinerario sería el siguiente:

Ciudad Real – Peralvillo – Fernancaballero – Malagón – Fuente el Fresno – Villarrubia de los Ojos – Las Labores – Puerto Lápice – Herencia – Alcázar de San Juan – Criptana – El Toboso – La Venta de don Quijote – Mota del Cuervo – Pedro Muñoz – Socuéllamos – Tomelloso – Argamasilla de Alba – Ruidera – Cueva de Montesinos – Villahermosa – Villanueva de los Infantes – Alcubillas – Pozo de la Serna – San Carlos del Valle – La Solana – Membrilla – Manzanares – Bolaños – Almagro – Pozuelo – Miguelturra – Ciudad Real.

Tierras de Don Quijote: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Tierras de Don Quijote: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2014)

Sería escala obligada Campo de Criptana. Habrá rutas del Quijote de un tipo, las habrá de otro, con un recorrido o con otro, en una dirección o en otra, las habrá más ortodoxas y apegadas a la novela, las habrá menos, pero todas, todas, tienen una escala obligada en Campo de Criptana. De Criptana se dice que “entre los molinos del Cerro que domina las viñas manchegas, tomarán fuerzas para adentrarse en El Toboso”.

El viaje en burro planteaba algunas limitaciones, fundamentalmente en lo que se refiere al alojamiento. Según dicen los viajeros a Lanza, pensaban:

… dormir en mesones o posadas, lo primero por continuar una tradición y después porque en los hoteles no admiten a los jumentos.

En el Cerro: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

En el Cerro: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

Azorín, sesenta años antes, recogió las impresiones de sus aventuras por escrito, y las publicó en el periódico El Imparcial. Fue en 1905. Fue una ruta del Quijote mítica, como lo fue también la aventura, como lo fueron también los escritos de Azorín. También los cadetes dejarían memoria de todo lo que ocurriese por escrito. Pensaban escribir un diario, encargándose cada uno de ellos de diversos aspectos del viaje, y además querían hacer fotografías de los lugares que fuesen recorriendo.

Lo dejamos aquí por hoy. Anunciamos que con este artículo comenzamos una serie dedicada a esta ruta en burro que será jugosa en contenido, por lo que mañana y en días sucesivos continuaremos hablando de esta aventura, de sus pormenores, de sus detalles (centrándonos en lo que tenga que ver con Campo de Criptana). Diremos, por supuesto, cómo se llamaban los ocho viajeros.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO