Etiquetas

, , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

La casa de la Puente: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2011)

La casa de la Puente: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2011)

Paso privilegiado sobre el río Záncara, el puente de San Benito era confluencia  muchos viejos caminos. Es el de San Benito puente viejo y transitado, y guarda en sus piedras todas las heridas del tiempo, grabadas como con fuego.

Estaba aquella puente “por acabar” allá por 1575, según se dice en las Relaciones histórico-geográfico-estadísticas de los pueblos de España (ed. C. Viñas Mey, R. Paz, Madrid 1971, punto 21 de Campo de Criptana), y ya entonces, según estas mismas Relaciones, venían “a pasar por ella los carreteros que vienen de los reinos de Murcia y Valencia a Toledo y de Toledo a estos dos reinos” y, además, pasaban el puente gratis y sin imposición (véanse: El río aquel…, Campo de Criptana, 1575; y El río Záncara y su paisaje: Toponimias de Campo de Criptana). Era, por aquellos tiempos, “la puente”, nombre femenino, y aún hoy el lugar adyacente se llama “Casa de la Puente”, Y puede todavía hay en Criptana quien, como recuerdo de usos de la lengua ya pasados, con ese género sigue refiriéndose a él.

Tenía tanta importancia este puente en otros tiempos, que, a finales del siglo XVIII, el que se mantuviera en pie era cuestión de vital importancia para la comarca, puesto que, tal y como se puede ver en el Mapa del Partido de Ocaña de Tomás López (1784), era el único puente sobre el Záncara en muchos kilómetros y era paso obligado de los aquellos viejos caminos que comunicaban Campo de Criptana y Pedro Muñoz con Tomelloso y Argamasilla. Muy malo debía de ser su estado cuando, en 1790, la villa de Campo de Criptana solicitó permiso al Consejo de Castilla para reconstruir el puente de San Benito con aportaciones económicas de pueblos vecinos (Archivo Histórico Nacional, leg. 1605, CONSEJOS, 27321, Exp. 4). Desde entonces no cesaron los remiendos en la fábrica del puente, aunque parece que la estructura no llegó a estar en ningún momento en peligro. Traigo aquí algunos ejemplos de medidas tomadas por el Ayuntamiento de Campo de Criptana entre los años 1872 y 1891 para asegurar el mantenimiento del puente. La información procede de los extractos de acuerdos tomados en el Ayuntamiento de Campo de Criptana que se publicaban en el Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real (BOPCR a partir de ahora).

1872

El Ayuntamiento criptanense decidió en la sesión celebrada el día 8 de septiembre que los “peritos albañiles”  hicieran un reconocimiento y realizaran un presupuesto de los gastos que acarrearían la reparación del empiedro de los ojos del puente de San Benito. En el mismo acuerdo se contemplaban también diligencias similares respecto al empiedro del “pozo concejal de agua dulce de la Guindalera”. Se quería que las obras comenzaran a la mayor brevedad posible (BOPCR, núm. 45, 7 de octubre). Unos días después, el 17 de ese mismo mes, el puente de San Benito volvió a ser tema de la sesión ordinaria del ayuntamiento. Al parecer, corría mucha prisa su reparación:

Se acordó proceder sin demora á la reparación de la parte inferior del puente de San Benito, sobre el río Záncara, antes de que afluyan las aguas con el objeto de evitar su ruina, por el mal estado en que se encuentra.

1889

En sesión ordinaria del 12 de agosto se acordó que “los colonos de los Arenales de la Moscarda, procedan á depositar algunas cargas de guijo sobre la grava del puente de San Benito” (BOPCR, núm. 41, 27 de septiembre). Por supuesto, como es bien sabido, Arenales de la Moscarda es la actual Arenales de San Gregorio. En este caso el cambio no afectó a unas calles, como vimos ayer, sino al nombre de una localidad.

1890

Puente de San Benito: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

Puente de San Benito: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

En la sesión ordinaria del 11 de agosto, el Ayuntamiento procedió a elegir un proyecto de barandilla para el puente de San Benito. Acordó que se elevase a escritura pública el contrato de construcción inmediata de esas barandillas para que estuvieran colocadas antes de que llegase el invierno; sin embargo, se establece que se continúe “la calzada de guijo y piedra que es de absoluta necesidad para evitar la destrucción de su fábrica” (BOPCR, 12 de septiembre).

1891

En 1891 el Puente de San Benito fue objeto de dos acuerdos en el ayuntamiento de Campo de Criptana. El primero tuvo lugar en la sesión ordinaria del 23 de febrero (BOPCR, 13 de marzo); el segundo en la sesión ordinaria del 4 de mayo (BOPCR, 15 de junio). En el primero, se aceptaron las propuestas que hacía en una “carta del 19 del corriente la casa Antonio Botella y Compañía, de Alcoy, para la colocación de piedras y barandas del puente de San Benito hasta su total apertura”. En el segundo acuerdo, se determinó

…la subasta del acarreo de piedra y hierro para el puente de San Benito que ha de tener lugar en 7 del corriente, la adquisición de 200 carros de piedra bajo el tipo de 5 pesetas 50 céntimos el carro de 1.150 kilogramos puestos en aquel puente, admitiéndose proposiciones (sic) en baja.

Es decir, que las intervenciones y reparaciones continuaban reclamando una gran atención e inversión por parte del Ayuntamiento criptanense.

Para finalizar, nos quedamos en el año 1892, que se puede considerar el momento en el que el puente queda integrado en la red de carreteras actual. En sesión ordinaria del 4 de julio, el Ayuntamiento criptanense acepta la responsabilidad del pago de la “expropiación que fuere necesaria para construir una carretera desde el puente de San Benito á Criptana, bifurcando en la construida de Alcázar a Cuenca” (BOPCR, 26 de agosto).

Río Záncara: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

Río Záncara bajo la lluvia: Foto de José Manuel Cañas Reíllo (2013)

Muchos han sido los remiendos que ha sufrido el puente de San Benito, “el puente” por excelencia de Campo de Criptana, unos quizá más acertados, otros puede que menos, pero, al menos, a ellos tenemos que agradecer que su fábrica siga en pie, y que sus ojos sigan viendo con embeleso las aguas del Záncara, cuando las hay, o las añoren cuando faltan, evocando aquellos años, ya lejanos, en que el río aquel estaba vivo y rebosante de vida y sus aguas acariciaban plácidamente sus venerables piedras. Justo es ahora recordar a aquellos alcaldes que presidían el ayuntamiento criptanense cuando se hicieron esas intervenciones que posibilitaron que aún siga en pie: Gregorio Baíllo (1872), Vicente Ruescas (1889; mayo, 1891), Francisco de Paula Baíllo (1890), Pudenciano Villajos (febrero, 1891) y Alfredo Ruescas (1892).

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO

Anuncios