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Hablando de crespúsculos...Claude Monet: "San Jorge Mayor en el crepúsculo" (1908-1912). Cardiff, National Museum

Hablando de crepúsculos…Claude Monet: «San Jorge Mayor en el crepúsculo» (1908-1912). Cardiff, National Museum

Como ya hemos dicho (creo algunas veces en los últimos días) y sin ánimo de resultar en exceso reiterativo, se llamó calle Pastrana en otro tiempo (hasta 1890) el último trecho de la actual calle Soledad, el que va desde la calle Doña Ana hasta la calle Alcázar. Y no sé si este nombre tendrá que ver con el sustantivo «pastrana» que recoge el DRAE con el significado de «mentira fabulosa»; o tendrá más que ver con Pastrana, conocido pueblo, y de rancio abolengo, de la provincia de Guadalajara. O quizá puede que exista una etimología popular cuyo origen no alcanzo a discernir.

Es curioso el recorrido de esta calle, pues está trazada como para despistar a los puntos cardinales. Corre (si la miramos desde el este) hacia occidente, hacia donde muere el sol, pero de repente, como quien no quiere la cosa, tuerce, y con un recodo vira al sur. A lo mejor quería la calle ésta evitar de cualquier modo el crepúsculo, huir de la oscuridad que trae el ocaso del sol cada tarde. A lo mejor sus primeros vecinos se lo pensaron mejor cuando ya la calle estaba a medio hacer y, en lugar de avanzar hacia el occidente, prefirieron en un último momento poner su mirada en el sur, quizá buscando la luz. Estas ideas no pasan de ser hipótesis, meras imaginaciones; lo más probable es que las propiedades de los terrenos y las disposiciones de sus dueños tuviesen más que ver en la torcida configuración de este viejo camino que consideraciones de otro tipo.

Ya vimos ayer los nombres de algunos de los vecinos, contribuyentes electores, que vivían en la calle que originalmente tuvo este nombre antes de 1890 y nos quejamos, de paso, de la memoria selectiva de la historia y de los boletines oficiales. Hoy haremos lo mismo con el viejo tramo de la calle Pastrana, como en casos anteriores, a partir de los datos que nos proporciona el listado de contribuyentes electores criptanenses que publica el Boletín Oficial de la Provincia de Ciudad Real (supl. 36, del miércoles 8 de enero de 1890). Eran éstos sus nombres, con indicación del número de la calle en que vivían y de la contribución que pagaban:

núm. 2. Francisco Flores de Francisco y Flores. 53 ptas. con 63 cénts.

núm. 3. Silvino Pulpón Alberca. 443 ptas. con 37 cénts.

núm. 5. Rufino Amores y de la Guía. 30 ptas. con 11 cénts.

núm. 5. José María Mínguez Guía. 27 ptas. con 60 cénts.

núm. 8. Antolín Martínez Santos. Abogado.

núm. 9. José Alarcón y Garay. 281 ptas. con 54 cénts.

Calle Pastrana: Plano de Domingo Miras (1911)

Calle Pastrana: Plano de Domingo Miras (1911)

Es curioso que una calle tan «breve» concentre a tantos contribuyentes electores. El primero es, quizá, el Francisco Flores Flores que figura entre los criptanenses que suscribieron obligaciones para el proyecto de traída de aguas a Campo de Criptana en 1912 (véase: ¡Agua!… por fin, Campo de Criptana, 1912, V). Es también, quizá el mismo Francisco Flores que figura entre los firmantes del manifiesto de monárquicos liberales de Campo de Criptana en 1871 (véase: Los monárquicos liberales de Campo de Criptana, 1871, I). Respecto a Silvino Pulpón Alberca podemos identificarlo, posiblemente, con la persona del mismo nombre que era alcalde de Campo de Criptana en 1886 (véase: Las fiestas del Cristo de Villajos, Campo de Criptana, 1886). El tercero, Rufino Amores y de la Guía, salió elegido por sorteo por el grupo de propietarios para formar parte de jurados populares (véase: Doce hombres sin piedad, Campo de Criptana, 1890). En 1913 aparece citado como presidente de la mesa electoral del distrito 3º (Pósito), sección 1ª. El suplente era Andrés Perucho Gascón (véase: Luis Cenjor Milán, secretario de la Junta Municipal del Censo Electoral, Campo de Criptana, 1913). De Antolín Martínez Santos, abogado, ya dijimos en su momento que pagaba por su actividad una contribución industrial de 78 pesetas (véase: El «monopoli» criptanense, Campo de Criptana 1900, XI: la calle Soledad, II). Respecto al último, José Alarcón y Garay, figura con una de las contribuciones más importantes de Campo de Criptana. Era hermano de Juan Manuel Alarcón y Garay, uno de los mayores contribuyentes de la localidad, que vivía en el número 2 de la calle del Pósito (actual Fernández Calzuelas) (véase: El «monopoli» criptanense, Campo de Criptana, 1900, X: El Pósito, su plaza, su calle y más cosas).

Éstos eran algunos de los vecinos de la vieja calle Pastrana, uno de esos nombres que desparecieron junto a otros muchos para siempre del callejero criptanense allá por 1890, cuando nuevos tiempos trajeron la revolución del nomenclátor. Mañana pondremos punto final a lo que tenemos que decir de esta calle con un epílogo, práctica que no se convertirá en costumbre, pero que en este caso considero muy necesaria.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO