Etiquetas

, , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Continuaremos hoy repasando este listado de criptanenses de origen o de adopción de cuyo recuerdo queda poco en la actualidad. Ya insistíamos ayer en lo floja que es la memoria, lo ingrato que es el recuerdo y, especialmente, con qué facilidad el presente se olvida del pasado y sólo se acuerda de Santa Bárbara cuando truena… y a veces, ni eso. Es éste, posiblemente, el peor baldón de un pueblo: el olvido, el haber perdido de vista lo que otros antes hicieron y vivir sólo de lo presente sin ser consciente de que el presente no se entiende sin el pasado. Sólo mirando al pasado y recuperándolo de las tinieblas del olvido podemos comprender por qué hoy Campo de Criptana es como es y por qué los criptanenses son como son. Sigamos, pues, recuperando algunos nombres del pasado, a los que sumaremos una historia anónima de la que también merece la pena tener un recuerdo.

Isabel de Perillán y Quirós. Hoy lleva su nombre el Instituto de Enseñanza Secundaria criptanense, pero, lamentablemente, muy pocos criptanenses podrían decirnos quién fue. Pues he aquí la respuesta: fue escritora, poetisa en un tiempo en que la literatura era patrimonio casi exclusivo de los hombres. Se conoce su nombre sobre todo por su participación en los Juegos Florales que se organizaron en Campo de Criptana en 1644 (véase: Criptanenses ilustres: Isabel de Perillán y Quirós, poetisa, 1644).

Gabriël Metsu: Mujer leyendo una carta (ca. 1662-1665). Dublín, National Gallery

Gabriël Metsu: Mujer leyendo una carta (ca. 1662-1665). Dublín, National Gallery

Micaela Peñaranda y Lima, escritora criptanense, que tuvo su floruit en las primeras décadas del siglo XX, aproximadamente hasta los años 40, aunque el momento en que más publica se sitúa en la década de los diez. Escribió prosa y escribió verso, y también alguna que obra de teatro. En sus temas predominaba el costumbrismo, muy de acuerdo con la época, o las historias moralizantes. La crítica contemporánea le fue siempre favorable y el éxito le acompañó sobre todo después de la publicación de algunas de sus obras en la colección Biblioteca Patria de Barcelona. Colaboró también permanente en algunos periódicos de la época, sobre todo en secciones literarias (véanse: Criptanenses ilustres: La escritora Micaela Peñaranda y Lima, I: Campo de Criptana, 1907; Criptanenses ilustres: La escritora Micaela Peñaranda y Lima, II: Campo de Criptana, 1908-1909; Criptanenses ilustres: La escritora Micaela Peñaranda y Lima, III: Campo de Criptana, 1911; Criptanenses ilustres: La escritora Micaela Peñaranda y Lima, IV: Campo de Criptana, 1912-1914; Criptanenses ilustres: La escritora Micaela Peñaranda y Lima, V: Campo de Criptana, 1919, 1949).

Tendríamos que sumar a esta breve (exigua) lista de hoy a “la señorita que habla griego y latín”, también criptanense. Tan raro era en aquellos primeros años del siglo XX que una mujer tuviese conocimientos de griego y latín que el hecho fue noticia, y llegó a la prensa. Todo esto fue en 1916, tiempos en que la universidad aún era espacio casi completamente vedado a la mujer. Desconocemos, sin embargo, el nombre de esta criptanense que dominaba estas dos lenguas, pero creemos que en este caso es obligado que, al menos de pasada, hagamos referencia a ella (véase: “La señorita que habla griego y latín”, Campo de Criptana, 1916).

Hasta aquí estos ejemplos de un pasado, con la esperanza de que, al menos, por un tiempo, permanezcan vivos en el recuerdo, aunque de forma efímera y fugaz.

JOSÉ MANUEL CAÑAS REÍLLO